<strong>He escrito de todo</strong>, con palabras gruesas (quizá sin medir lo suficiente) y en términos hiperbólicos de Chus Mateo, de su dudosa labor al frente del Real Madrid en esta temporada,<strong> la más difícil para cualquier entrenador que viniera para ocupar el puesto de una leyenda como Pablo Laso</strong>. He dicho que su equipo jugaba mal, que parecía en una pretemporada perpetua, que los roles de los jugadores (tan importantes en un equipo de básket) no estaban claros, que había excesiva dependencia de algunos jugadores, como Musa, en resumen, que el Madrid había perdido competitividad (tercero en la ACB, sólo semifinales de Copa).<a href=»https://www.marca.com/baloncesto/euroliga/2023/05/10/645bcfa7e2704e7a818b4570.html»> <strong>Pues bien, el Madrid de Mateo está en la ‘Final Four’ tras una remontada histórica marca de la casa, perdón, del club blanco</strong>. </a> Después de todo lo anterior, tiene un extraordinario mérito.

