En el Tour de Francia se habla de líderes, de gregarios, de fugas, de abanicos, de calor, de presión y de favoritos. Pero detrás de cada dorsal hay otra carrera que se disputa lejos del foco. Una carrera de ingenieros, mecánicos, auxiliares, camiones, ruedas, bidones, túneles de viento y bicicletas afinadas hasta el último milímetro. Luis Ángel Maté conoce bien los dos mundos. El de dentro del pelotón y el de esa trastienda que rara vez aparece en la foto, pero sin la que no se gana nada.

