Para la resolución de las crisis de juego y resultados, Diego Pablo Simeone solía emplear un método que había sido infalible en sus once años y medio al frente del Atlético. Cada vez que el equipo se le caía lo levantaba con la versión más austera de su libreto. “Crecer desde la solidez defensiva para recuperar resultados y confianza”, era el mantra que repetían el técnico y sus futbolistas. Esta temporada, cuando lo empezó a aplicar después de perder con el Real Madrid en el Metropolitano (1-2), el remedio no resultó tan eficaz como en anteriores ocasiones. Tras la derrota en el derbi y hasta el parón por el Mundial el Atlético ganó cuatro partidos, perdió dos y empató dos, lo que le descolgó de la pelea por el título con solo 14 jornadas disputadas. Con el equipo fuera de los puestos que dan acceso a la Liga de Campeones antes de la cita mundialista, la crisis desembocó en el cuestionamiento interno más palpable que ha vivido el preparador argentino desde que ocupa el banquillo rojiblanco.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *