Marruecos y Noruega firmaron tablas en un último ensayo con aroma mundialista, ritmo de vértigo y dos selecciones que no se guardaron nada. Brahim encendió la noche con una definición de mucha clase tras una transición marroquí de manual, pero Odegaard respondió en la segunda parte con un golpeo inapelable para dejar el duelo en empate. Un test de altura, con buenas sensaciones para ambos, aunque con un regusto amargo para los Leones del Atlas por las molestias de Mazraoui y Abde.

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