Como muchos a estas alturas, el Francia–Marruecos de esta noche (20.00, La1) es solo un partido y también es mucho más que un partido. Para los africanos, la semifinal contra el último campeón del mundo contiene una misión trascendental que ayer describió su entrenador, Walid Regragui, nacido a las afueras de París: “Hemos venido a cambiar la mentalidad de nuestro continente. Si estuviéramos felices de llegar aquí, diríamos que esto es suficiente, pero no. Somos uno de los cuatro mejores equipos y queremos llegar a la final”, dijo. “Queremos reescribir los libros de historia para toda África”.

