Marruecos ha celebrado este jueves su segundo pase a octavos en un Mundial de fútbol, que no lograba desde hace 36 años, como si fuera la victoria en una final. Tras derrotar a la bisoña Canadá, los Leones del Atlas ven cumplido un viejo sueño, esta vez como imbatidos líderes de grupo, por encima de selecciones con una histórica hoja de servicios como Croacia y Bélgica. “España o Alemania, quien sea, ahora ya nos da igual con quién nos enfrentemos”, se vanagloriaba el comerciante Ahmed, de 61 años, tras echar el cierre a su comercio en el céntrico distrito de Hassan, en Rabat, en un alarde del entusiasmado sentimiento de confianza de los marroquíes en su equipo nacional.

