“Tenemos el corazón dividido. Hoy juega mamá contra papá, aunque mamá siempre tira más”, decía, antes del partido, en el estadio Education City, un hombre con la camiseta de Marruecos y una bandera española, acompañado de otros cuatro amigos con el mismo uniforme. “Somos marroquíes nacidos en España y aunque la sangre tira siempre un poco más, sentimos que tenemos dos equipos en octavos. Que gane el mejor y que viva Padrique. Padrique siempre por delante”. En el grupo había dos fruteros, el dueño de un restaurante y el trabajador de una empresa de mudanzas. Habían “vaciado la hucha” para ver “un partido histórico”.

