En el Viñedo de Champaña, allí donde uvas blancas y tintas confluyen desde el siglo VII para hacer el champán más selecto del mundo, la suiza Marlen Reusser, gregaria del potentísimo SD Worx, ha volado en solitario sobre la tierra y el asfalto para llevarse la cuarta etapa del Tour de Francia femenino. En una jornada peligrosa, marcada en rojo en el calendario de las favoritas, el pelotón ha atravesado cuatro tramos del temido sterrato, caminos de tierra en los que la grava, el polvo y las piedras chocaban bruscamente contra las ruedas, reforzadas a conciencia, y endurecían cada pedalada hacia Bar-sur-Aube.

