El primer gran héroe en tecnicolor de los Juegos Olímpicos fue Mark Spitz. Su fabulosa actuación en Múnich en los Juegos Olímpicos de 1972, con siete oros, cuatro individuales, fue una referencia hasta la irrupción de Michael Phelps. Cinco décadas después, el ahora miembro de la Academia Laureus echa la vista atrás.

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