Una jugada puede delatar el estado de bienestar de un jugador. El pasado domingo, el Metropolitano se rindió a Mario Hermoso (Madrid, 27 años) en una compleja salida de balón. Encimado por varios jugadores del Valladolid que le aguardaban escalonados, cruzó el campo a lo ancho tirando paredes cortas con Koke hasta que pudo dar el siguiente pase que iniciaba el ataque del Atlético. La hinchada rojiblanca le dedicó una prolongada ovación por la belleza de una jugada, que no era nada fácil de ejecutar.

