Terminó el partido como el rosario de la aurora, quizá porque <strong>Mateu Lahoz</strong> se empeñó en complicarlo. De haber mostrado a <strong>Hazard</strong> la roja en vez de la amarilla (por lo demás el belga mostró buen tono) quizá se habrían templado los ánimos. Me refiero a los ánimos del <strong>Cádiz</strong>, que era el que se jugaba los garbanzos. <strong>Los nervios tanto en el campo como en las gradas eran patentes</strong>.

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