El 1 de marzo de 2024, el mundo se paró en Glasgow, en un pabellón deportivo, el Emirates Arena, donde el tendón de Aquiles de María Vicente, tremenda atleta de l’Hospitalet, se quebró como la cuerda de una vieja guitarra. Los aficionados al atletismo contuvieron la respiración. La catalana, que se entrena en San Sebastián al lado de un sabio, Ramón Cid, ya venía de superar una lesión del cuádriceps demasiado engorrosa y, tras levantar el vuelo, iba camino del título mundial bajo techo en Glasgow. Pero en plena carrera hacia el listón de la altura, sin previo aviso, el tendón se rompió y todas las ilusiones se desmoronaron.

