Para desarrollar desde cero el superdeportivo más potente de su historia, Audi utilizó sus recursos internos para tenerlo listo en tan solo 405 días (poco más de un año), contando desde la primera reunión en la que se aprobó el proyecto. Más concretamente, recurrió a Lamborghini y tomó prestados el chasis y el motor del reciente superhíbrido enchufable Temerario.

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