En sus siete años en el Manchester City, Pep Guardiola ha contribuido a transformar el club en una maquinaria de competir temible, dominadora de la liga más rica del mundo, pero con una carencia: no ha conseguido una Copa de Europa. Ha colocado a su equipo muy cerca. Perdió una final contra el Chelsea en 2021, y el año pasado, en el Bernabéu, estuvo a escasos minutos de disputar otra. Hasta que dos goles de Rodrygo en menos de 90 segundos enviaron aquella semifinal a la prórroga, que terminó depositando al Real Madrid en el estadio de Saint Denis contra el Liverpool. Al ganador de este miércoles le espera el Inter en la final.

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