El partido empezó a terminarse en el minuto uno, cuando João Félix se quedó solo corriendo en dirección a Courtois y de repente se le apareció en medio un ejército que resultó ser solo y Militão corriendo hacia él en formación de tortuga y con la velocidad de un perro salvaje. Y lo finiquitó Thibaut Courtois veinte minutos después con una parada inexplicable para lo que no hay repeticiones en el mundo que la puedan hacer entender; era un gol de libro del Chelsea justo después del 1-0, y cuando estaban todos los jugadores ingleses celebrándolo con sus seguidores, unos encima de otros, incluso levantando sillas, Courtois sacó dos manos a falta de una y cambió el marcador (el luminoso, que dirían los clásicos). El Chelsea acusó el golpe; fue como si le hubiesen anulado el gol. Courtois hizo de VAR.

