El Valencia lleva las últimas cuatro temporadas fiándolo todo a la fuerza de Mestalla. A sentirse como local. A tener ese halo de multiplicar su fuerzas cuando juega en casa, pero podía pasar lo que está sucediendo. Que ese espíritu de equipo ya no funciona como local. Y nada tiene que ver con esos 47.515 espectadores que por ejemplo estuvieron en el estadio… pero ellos no son quienes han de meter el balón en una portería. No.

