El 2 de diciembre se cerraba una relación que parecía perfecta. Luis García Plaza y el Alavés separaban sus caminos. Meses después, el técnico rompe su silencio en MARCA: “Creo que hay que guardar respeto a los que entran, o sea, un caballero con la gente que entra y que hace su trabajo”. Una destitución que regaló al entrenador madrileño un tiempo para reflexionar y pensar, Camino de Santiago incluido: “Se lo debía a mi amigo José Luis Vara”. Ahora, está preparado para afrontar nuevos retos.

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