“Tengo una cábala”, dice Luis Fernando Suárez (Medellín, Colombia, 1959). “Pero por emperifollar el concepto de programación neurolingüística, diré que tengo un anclaje. Mi anclaje son unos Converse rojos abotinados de baloncesto. Los empecé a usar porque me lesioné el cuello del pie y necesitaba una férula. Como ganábamos, los jugadores me obligaron a ponérmelos. Puedo ir desnudo, pero tengo que ir con los Converse rojos”.

