Retrepado contra el banquillo, la mirada se le tornó acuosa a Luis Enrique con el primer penalti fallado por Pablo Sarabia. Los lanzamientos desde los once metros, como en la Eurocopa, se han interpuesto en su camino hacia la conquista de un título. Su ciclo de cuatro años, si no renueva, se habrá saldado con unas semifinales de la Eurocopa, un subcampeonato de la Liga de Naciones y esta eliminación en los octavos de final de un Mundial. “No puedo decir nada de mi futuro, porque no lo sé. No es el momento ahora. No tiene importancia. No tiene interés. Mi contrato se acaba, pero estoy muy a gusto en la selección y en la federación. Por lo que significa el presidente [Luis Rubiales] y el cariño de Molina [director deportivo], si por mí fuera seguiría toda mi vida. Pero no es el caso. Tengo que pensar con tranquilidad qué es lo mejor no solo para Luis Enrique, sino para la selección. Cuando hable con las personas interesadas, todo va a influir, claro, todas las situaciones que se han dado”, explicó Luis Enrique en la sala de prensa. Antes, en los micrófonos de TVE, había dicho: “Tengo más salidas que el metro. Quiero llegar a mi casa y estar con mis perros. Supongo que a partir de la próxima semana hablaremos con la federación”.

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