Ernesto Valverde decidió sentar en el banquillo a Nico Williams el sábado, tras el revuelo que se montó después de que se anunciara que el jugador se había dado de baja en las redes sociales por los insultos que recibió por fallar dos goles cantados ante Osasuna, el pasado martes. “Quise darle un poco de aire”, explicó el técnico. Un respiro para dejar de exponer su figura, la de un chico de solo 20 años con muchas cosas por aprender. No fue un castigo, ni un toque de atención, sino todo lo contrario. Valverde había sido muy duro en la víspera con los acosadores de Nico. “Esos comentarios responden más a la bajeza moral de la gente que a otra cosa”, subrayó el preparador del Athletic.

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