Ya no es un simulacro. <strong>Los Golden State Warriors, vigentes campeones y máximos favoritos a todo en la NBA, siguen sin levantar cabeza</strong>. Su gira por el Este está lejos de ser llena de piedras de toque del primer nivel, y el resultado ha sido el mismo: derrotas. Tras partidos peleados, pero derrotas. Y en su mayoría con defectos propios que no suelen servir <strong>para ganar partidos de baloncesto. Como ocurrió ante unos Orlando Magic (130-129), que solo habían ganado uno antes de recibir al defensor del anillo. El 2-6 total, como los Lakers,</strong> dice todo.

