"Los valores que jamás ha representado Navas"
Fuente: Marca Original en marca.com
<strong>Soberbio, vago, egocéntrico, vulgar, individualista, irrespetuoso, desconsiderado e indigno</strong>. Todas estas actitudes o valores negativos son<strong> los que jamás ha representado, ni representará mientras le queden fuerzas para jugar, Jesús Navas González</strong>, el máximo exponente de lo que significa el <strong>Sevilla Fútbol Club</strong>. Daba entre pena y enfado verle correr sin descanso su banda, tapando todos esos agujeros que sus compañeros <strong>se empeñaron en abrir para que el Cádiz se hiciese con los tres puntos</strong>, mientras 35.000 sevillistas asistían atónitos a una <strong>pantomima para la que no estaban preparados </strong>y que terminó por clavar la puntilla a una temporada tan terrible que<strong> sólo podía tener un punto y final repleto de bochorno</strong>. No sé la mente preclara dentro del vestuario o el club vieron con acierto el ponerle una alfombra amarilla al vecino regional, estafando a la competición y sonrojando incluso al sevillista menos crítico (los pocos que haya), sin pararse a pensar que cada vez que <strong>un futbolista salta al campo con el escudo del Sevilla en el pecho está defendiendo una forma de ser y de comportarse</strong>. El <em>Nunca se rinde</em> o el ya descolorido<em> Hasta la muerte </em>no son un eslogan para pasar el rato o que algún mal llamado genio del marketing se haya inventado para colgarse una medalla, sino una <strong>identidad construida con las décadas</strong>, de equipos peores pero orgullosos de lo que estaban representado y, sobre todo, a quiénes representan. Te puede salir un mal partido. Puedes salir goleado por tus propios errores. Te puede superar un rival que se juega la vida y tú un objetivo ya menor. <strong>Lo que es inadmisible es que bajes los brazos y dejes que te pasen por encima por un compadreo mal entendido</strong>. Si a esto encima se le añaden las <strong>declaraciones de Sergio Ramos posteriores al partido, con una sonrisa socarrona en la cara</strong>, deja bien a las claras que uno de los capitanes de este Sevilla <strong>no ha entendido nada</strong>. O se le ha olvidado tras tantos años fuera lo que significa defender esa camiseta. Todo un contraste con <strong>las lágrimas de un Jesús Navas que puede estar despidiéndose del Sevilla.</strong> Que cada derrota, por poco significado que tenga, se le clava como un puñal en el corazón. Y, por supuesto, si ha llegado su final, no se merece que sea este. Todos menos este, caray.