Los atletas de California State son los Titans y desafíos titánicos son los que, por consiguiente, se plantea Abel Jordán, que allí, en Fullerton (California) estudia y corre. Vigués, habanero, madrileño, vallista, esprínter, friki de la Fórmula 1 y del cubo Rubik, ingeniero de aquí a nada, quizás un Adrian Newey en potencia, a los 21 años en la cabeza de Jordán, y en su cuerpo larguirucho (1,93m, 79 kilos), cabe todo eso, y en sus piernas, mucha velocidad, aunque desde fuera pocos expertos lo pensarían. Chris Goode, un velocista de los Titans, así lo explicaba en un perfil en la página de su universidad: “Al mirarlo, no pensarías que es un velocista. Pero Abel es muy analítico e inteligente, como un ingeniero. Cuando corre, se nota el trabajo que hace. Es limpio y fluido en la pista”.

