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Los secretos de la plata olímpica de Adriana Cerezo: su 'haka', su padre 'Transformer' y la videollamada de Carolina Marín

Fuente: Marca Original en marca.com

Adriana Cerezo nunca fue de muñecas. "Cuando era pequeña mi abuela me regaló una y le dije: 'Toma, no quiero saber nada de esto", recuerda riendo en el plató de <a href="https://www.marca.com/marca-la-diferencia.html"><strong>MARCA la Diferencia</strong></a>. Ella prefería jugar con las peonzas o los gormitis pero, sobre todo, <strong>ver películas de artes marciales junto a su abuelo José</strong> y emular las patadas. Ahí surgió el flechazo con el taekwondo, que probó <strong>con 4 años</strong>.