Hace poco más de un año, en los estudios televisivos de Sky en Milán, Aprilia presentó el proyecto más ambicioso de su historia en MotoGP. Nueva alineación de pilotos y nuevo director técnico, y todos los focos centrados en el flamante campeón del mundo Jorge Martín, que se llevó el número uno logrado con la Ducati hasta la fábrica de la vecina Noale. En segundo plano, más comedidos en su actitud y palabras, se escondían las dos piezas clave que mejor explican el momento dulce que vive la marca del grupo Piaggio: por un lado, Marco Bezzecchi, que acababa de abandonar el nido de la academia de pilotos de Valentino Rossi; por otro, el ingeniero Fabiano Sterlacchini, antigua mano derecha del gurú técnico de la categoría reina, Gigi Dall’Igna.

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