Ya no se escuchará más la canción de Mi gran noche, de Raphael, por la megafonía del estadio tras los goles de España. Tampoco la versión maquinera que adoptó el vestuario y que cada día bailaban varias veces. Xantal no seguirá poniendo su música en el camerino a pesar de que las compañeras la increparan cariñosamente, gresca a la que entraba con gusto junto con Mel para acabar todas de risas. Gigi Oliva y María López, las capitanas, dejarán de dar sus consejos, de mantener el orden y de aleccionar a las jóvenes, que son muchas tras el relevo generacional que se ha dado en el equipo. Nada seguirá porque Australia, la tercera en el ranking, apeó a las RedSticks del Mundial con dos goles de penalti-córner.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *