Una de las cosas que más disfruté de mis años en el circuito al lado de Rafael fue el día intermedio que hay entre partido y partido en los Grand Slam. En los otros torneos, no tienes tiempo de saborear la victoria porque justo cuando acabas el encuentro en el que eres ganador ya debes empezar a pensar en el siguiente que se avecina. Recuerdo que tanto si estaba en Londres, Nueva York, Melbourne como París solía levantarme muy temprano para salir a dar largos paseos por la ciudad que me permitían tanto disfrutar como reflexionar.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *