Los Knicks sufrieron un palo mayúsculo al caer ante los Pacers (138-135) en el primer encuentro de la final del Oeste (0-1), tras sufrir en sus carnes una de las remontadas más increíbles (y humillantes para ellos) de la historia de la NBA. Indiana llegó al tramo final del último cuarto con 17 puntos de desventaja (111-94, a 6:22 para el final), pero un Aaron Nesmith estratosférico les llevó a forzar la prórroga con cinco triples casi consecutivos y en el tiempo extra, con Nembhard en plan estelar, certificaron la hecatombe de los Knicks.

