La historia de la NBA tenía una cita este lunes en Boston, donde el baloncesto ha escrito tantas páginas de gloria. Ganase quien ganase iba a ser un partido para recordar: por la remontada sin precedentes en el caso de los Celtics o por el pase a las finales de la NBA de un octavo cabeza de serie de su conferencia, algo que solo había ocurrido otra vez. Los Celtics se habían convertido de repente en los favoritos, pero Miami ha salido con hambre de venganza y ha arruinado a los locales una hazaña que la afición ya saboreaba.

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