Los gestos de dolor del jugador cuando se retiró en el tercer cuarto y el<strong> «no está bien»</strong> con el que definió su lesión a las preguntas de los periodistas <strong>hacían temer lo peor en los Dallas Mavericks</strong>. Ya se sabe lo traicioneras que pueden ser las lesiones musculares, y en plena <strong>lucha encarnizada por uno de los puestos de Playoffs</strong>, y con estos a la vuelta de la esquina, no es cuestión para Dallas perder al jugador que asegura más de 30 puntos por partido y muchos más con su liderazgo.

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