Tras un halo de innovación y libertad, los Enhanced Games han buscado conocer cuáles son los límites reales del cuerpo humano. Para ello, como dicen en su propia web, fomentaron el uso “seguro, responsable y clínicamente supervisado” de sustancias que mejoren el rendimiento. En otras palabras: el dopaje estaba permitido. Mediante suculentos premios —250.000 dólares al ganador de cada prueba y hasta un millón por batir un récord mundial—, reclutaron a varias decenas de deportistas para participar en esta especie de circo, algunos de ellos ya sancionados previamente por dopaje.

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