Se decía que el PSG de la pasada temporada vivía instalado en el conflicto o por lo menos en el jaleo y que <strong>todo había cambiado de la mano de la llegada de Galtier.</strong> Han bastado dos semanas para desmontar la teoría y el vestuario del equipo francés vuelve a ser lo que nunca dejó de ser. <strong>La brecha sigue abierta</strong> y la lucha de egos, especialmente de Mbappé, sigue abierta y cotiza al alza.

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