<strong>Si hay algo que define a los Boston Celtics es su ‘plaza sagrada’. El TD Garden, hogar de mitos y leyendas. Y su defensa era de obligado cumplimiento si querían tener opciones a ganar el anillo de la NBA. </strong>Cumplieron, con nota. Tras un partido de gran nivel desde la salida, sumado a un final desastroso de unos Warriors que no pasaron de once puntos en el cuarto final. Los 16 del primero se unen a otro final para el olvido. Y los Celtics mandan en la final (116-100).

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