Hay alma de campeón en saber leer el caos. En sobreponerse a la desaparición de tu estrella. En llegar entre algodones. <strong>Los Boston Celtics tienen alma de campeón. El equipo del trébol dio una campanada (105-120) al regalar un último cuarto increíble y remontar lo que parecía complicado. A unos Warriors que volaban fieles a su estilo</strong>. Y con invitados a la fiesta que no esperábamos, <strong>Derrick White y Payton Pritchard.

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