Todos insisten en que José Mourinho está más tranquilo. Él asegura que es menos emocional; desde el Madrid apuntan que es un perfil “sin espinas”; y la gente que lo tiene cerca lo ve “más maduro y equilibrado”. El técnico ha agradecido dos veces a LaLiga (enemigo confeso del club) que aplazara la primera jornada para que los mundialistas sumaran entrenamientos. Ha declarado que confía en la honestidad de los árbitros españoles de hoy y que no intuye la sombra de Negreira en ellos. Este jueves, en la previa de la visita al Betis (21.00, Movistar; aún sin Dani Ceballos en los locales), reconoció que no volvería a despreciar al actual entrenador verdiblanco, Manuel Pellegrini, como sí hizo en su primera etapa, cuando señaló que él no iría al Málaga (ese fue el siguiente destino del chileno tras la Castellana).

