Los árbitros españoles <strong>no se van a quedar de brazos cruzados ante lo que consideran un insulto a su profesionalidad</strong>, honestidad y manera de entender la vida y el deporte. De repente se han visto obligados a tener que demostrar una inocencia que han puesto en duda un club y un exárbitro, <strong>Enríquez Negreira, con Javier Enríquez </strong>como hijo y cerebro gris de toda la trama orquestada alrededor del trabajo del colectivo.

