Al final, casi todas las respuestas del Madrid estaban en la primera página. La queja final de Carlo Ancelotti en las tripas de hormigón de Montjuïc —“tenemos que defender mejor”— fue calcada a la que pronunció el 18 de agosto en Mallorca: “Tenemos que defender mejor”. Los blancos han vivido toda la temporada encerrados en sus males del verano. Los 11 días que transcurrieron entre el primer tropiezo en Son Moix (1-1) y el segundo en Las Palmas (1-1) el 29 de agosto han terminado explicando gran parte de su caída. Aquellos dos traspiés marcaron el ánimo del técnico, que vio difícil remontar el pulso del equipo, y sus análisis resultaron la confesión de unos agujeros para los que el italiano no encontró arreglo.

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