El arranque del Mundial de MotoGP dejó muchas pistas de por dónde pueden ir los tiros en el curso 2026. Lo esencial se resume en que parece que hemos entrado en una nueva era. El aplastante dominio de Ducati del último lustro (con cuatro títulos de pilotos seguidos: dos para Pecco Bagnaia, uno para Jorge Martín -con el Pramac- y otro para Marc Márquez) se ha desvanecido y ahora hemos entrado en una fase en la que predomina el equilibrio de fuerzas. Aprilia y KTM han dado un paso adelante y, a tenor de lo visto en el Gran Premio de Tailandia, la RS-GP del cuadro de Noale es una moto temible. De hecho, Marco Bezzecchi arrasó en la carrera dominical y todo los indicios apuntan a que si no hubiera besado el asfalto el día anterior también se habría paseado en el Sprint. Ese día, el de Rímini, que se había apoderado previamente de la pole, se puso nervioso y lo pagó caro. Aun así, en la jornada siguiente se resarció con creces.

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