La imagen tradicional de Newey es la de estar en la parrilla de salida de algunas carreras, seis o siete al año, tomando notas en su libreta sobre las novedades de otros coches, con la cabeza siempre puesta en buscar las formas de mejorar su propio coche a la vuelta en la fábrica. Un hombre que tiene todo el monoplaza en su cabeza: chasis, aerodinámica, y ensamblaje del motor para hacer funcionar un todo equilibrado y global. El secreto de su éxito.

