Hay victorias que duran toda una vida. Suelen ser las primeras. Las que no se esperaban. Las que llegaron en el momento en el que la gente más las necesitaba. Las que ayudaron a abrir los ojos y sirvieron de motivación a miles de personas. Sí, esto también se puede. Aunque nunca antes hubiera sucedido. Aunque pareciera imposible. Los que vengan detrás de ese éxito pionero tendrán, por lo menos, el mismo mérito deportivo, pero la gloria de permanecer en la memoria sentimental de la afición con un extra de nostalgia le corresponderá a los que golpearon primero. Eso sí, esa gloria durará, muy probablemente, lo que duren sus coetáneos.

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