Aunque con los 12 puntos de ventaja finales (82-70), la máxima del encuentro, se pueda pensar que el Real Madrid ganó con holgura, no fue así para nada. De hecho, la grada del Movistar Arena, cansada de ver mal juego desde que empezó la temporada, despidió a los blancos con pitos cuando se iban cuatro abajo al intermedio (39-43). Incluso sin Hilliard, su mejor jugador, el Surne Bilbao Basket estaba envalentonado después de dominar el ritmo y las sensaciones. Los blancos habían cometido flagrantes errores defensivos, no iban duros al rebote, no les entraban los triples…

