Lo decía Alfredo di Stéfano: “El fútbol entra por los ojos”. El juego más complicado que existe puede imitarse si se observa de cerca. Solo así se explica que los mismos fenómenos se reproduzcan en los mismos países. Le sucedió a Croacia, que este lunes en el estadio de Al Wakrah, alcanzó los cuartos de final del Mundial después de una tanda de penaltis en la que su portero paró tres lanzamientos de cuatro en el duelo con Japón. El héroe de la noche, el portero Dominik Livakovic, explicó brevemente una fórmula que parecía intransferible: “Aprendí de Subasic”.

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