Se acabó la fiesta. Una sensación de cierre del negocio invadió este domingo la última jornada del torneo de LIV en Indianápolis, mucho más que la cita que cerraba la quinta temporada de la revolucionara liga saudí que partió al golf en dos y que conquistó el estadounidense Michael La Sasso (-18) por delante de Jon Rahm (-17) . Fue también la defunción del circuito, al menos tal y como se ha conocido hasta ahora, y puede que definitiva. El Fondo Soberano Saudí (PIF), el mecenas que ha inyectado más de 5.000 millones de petrodólares a la liga desde su nacimiento en 2022, ha cerrado el grifo y no extenderá ningún cheque más, harto de la falta de rentabilidad económica, audiencias televisivas (sobre todo en el gran mercado de EE UU) y repercusión deportiva. Y sin el dinero de quien lo pagaba todo, la criatura está herida de muerte. O convence a otro gigante para invertir en un proyecto que ha resultado ruinoso bajo una financiación ilimitada o desaparecerá.

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