“La señorita Lily Parr mostró una gran agresividad, lanzando siete disparos de los que dos se convirtieron en goles”. Ese párrafo pudo leerse en el Washington Post el día siguiente al partido entre el Dick, Kerr’s Laidies y el mejor equipo masculino de Washington. El resultado fue 4-4. Estábamos en 1922. La fama de Lily Parr, ya célebre en Inglaterra y Francia, había saltado el océano.

