La Copa del Mundo es una maraña de caminos entrelazados en el escenario más visible que existe. Nadie lo comprende mejor que el oficial de la Legión de Honor que responde al nombre de Didier Deschamps, casualmente vestido con una camiseta blanca estampada con el gallo en representación de la República y luciendo su sonrisa llena de dientes cuando ayer apareció en la sala de conferencias de Doha fingiendo alarma. “Avec Lewandowski, le moindre ballon peut être dangereux”, dijo. “Con Lewandowski, el balón más insignificante puede ser peligroso”.

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