Y después de la gloria, ¿qué? Mientras festeja en un país que si un día muere será de delirio futbolístico, Lionel Messi comienza a preguntarse cómo se sigue después de haber hecho cumbre en el Everest. Siempre cultores de las exageraciones o de los escenarios más dramáticos, algunos argentinos lanzaron en las últimas horas una especie de advertencia o temor: “Que los franceses no le hagan a Leo lo mismo que los italianos a Diego”. Es cierto que Diego Maradona solo resistió nueve meses tras su tormentosa relación con los italianos en el Mundial 90, hasta que en marzo de 1991 jugó su último partido en el Nápoles. Pero la comparación del año después de los ídolos y su gran gesta mundial no parece tener anclaje con lo que le espera a Messi en los próximos meses.

