Durante una charla entre varios integrantes del Dream Team del Barça que entrenó Johan Cruyff surgió lo fastidioso que se puede llegar a hacer colgar las botas y pasar a un segundo plano sin focos ni fotos con todo el día por delante. Sufrir el síndrome de la agenda vacía cuando ni siquiera se peinan canas supone un golpe más duro que una patada. Uno de esos futbolistas comentaba que, incluso, uno llega a plantearse la necesidad de pasar por el trámite de la ducha diaria sin el sudor de los entrenamientos. El tener algo con lo que entretenerse es una de las conjeturas que han aparecido tras la compra por parte de Lionel Messi de la UE Cornellà. Al argentino aún le quedan dos años de contrato en Miami, pero si llega la hora de regresar a Barcelona siendo dueño de un club que milita en la quinta categoría del fútbol español (Tercera RFEF) y que cuenta con un tirón popular tan escaso como el contenido que hay en sus vitrinas, no le faltarán quehaceres.

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