El Real Madrid se presentó en la final de la Euroliga tras resucitar en el último mes con 10 victorias consecutivas. Pero en el Stark Arena de Belgrado no llegó la undécima, ni con minúscula ni con mayúsculas. El triunfo del Efes fue la derrota número 200 del Madrid de Laso en 11 años de constancia competitiva —con 32 finales sobre 43 posibles y 651 triunfos en 851 partidos bajo su gestión (un 76% de victorias)—, que no encontraron el premio de la tercera corona continental en cinco finales. La manta madridista que abrigó una meritoria defensa no pudo cubrir un ataque que se quedó yermo en la segunda mitad (23 puntos). Los blancos llegaron a tener una renta de nueve puntos a falta de 15 minutos, pero a partir de ese instante protagonizaron una odisea. La clase de Vasilije Micić, la aparición indetectable de Tibor Pleiss y la mala gestión de los últimos instantes del encuentro condenaron al Madrid.

