Michael Jordan se quitó las zapatillas después del partido. Las firmó con un rotulador de tinta plateada y se las regaló a un recogepelotas que el día anterior le había devuelto una chaqueta que se había dejado olvidada durante el entrenamiento. Era el 5 de junio de 1998. Un cuarto de siglo después, esas mismas zapatillas han sido subastadas por la firma Sotheby’s por una cifra récord de 2,2 millones de dólares, unos dos millones de euros.

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