En el mundo del fútbol, ocurre a menudo que los futbolistas sustentan al club al que pertenecen en aquellas etapas en que la institución a la que pertenecen está en apuros. Y eso es, exactamente, aquello que hacen Carlos Sainz y Alex Albon en Williams, uno de los equipos con más pedigrí de entre los que participan en el Mundial de Fórmula 1 –nueve títulos de constructores y siete de pilotos, además de 114 victorias–, que lleva ya muchos años sin reconocerse.

